"Igualdad para unos pocos, discriminación para muchos" con esta premisa abro este ensayo que por tema central tendrá a la Igualdad, la cual es uno de los estandartes de la revolución francesa y uno de los valores de nuestra sociedad moderna pero que día a día es atropellado por diferencias culturales, sociales, económicas, territoriales entre otras muchas variantes que el mundo globalizado ha comenzado a generar en el convivir de los países.

Para tratar este tema tomo como referencia la novela "Los Miserables" de Víctor Hugo, obra sublime y al mismo tiempo trágica, admirable en su estilo y narrativa pero lleva de tantas tragedias que muestran la vida de miserable de una sociedad divida en clases sociales en las que pocos tienen grandes riquezas y muchos mendigan para sobrellevar sus vidas, esta obra está ubicada en la época post napoleónica en la que Francia vuelve a tener una monarquía constitucional y queda siendo un hibrido entre Estado liberal y reino absolutista, pero es ese mismo hibrido el que la sociedad Francesa desde sus nobles, aristócratas, comerciantes y libre pensadores intentan forjar los lazos de la revolución francesa y luchar por la conformación definitiva de una patria libre de reyes y nobles, un país que vuelva a ser fundado en los valores de Libertad, Igualdad y equidad.

"Los Miserables" es precisamente como su título lo indica, la vida de personas inmersas en una vida miserable, sometida a una vida de trabajos de largas jornadas y sueldos bajos, discriminados y sobre explotados por las clases altas. El protagonista del relato es un ex presidiario llamado Jean Valjean que a lo largo de su vida intenta redimir sus acciones y ser un hombre diferente, decisión que toma gracias a la ayuda de un obispo al cual intentar robarle cubiertos de plata y éste en vez de denunciarlo le entrega dos candelabros de plata con la seguridad de que con estos paga el precio de su alma, y le da la oportunidad de ser un hombre nuevo. En esta instancia la igualdad llega a su máximo esplendor debido a que le mismo Jean Valjean se consideraba una escoria para la sociedad, algo poco menos que una rata, mientras que el obispo lo considera un hombre igual a otros, alguien que puede llegar a ser grande, un ser humano digno de llevar una vida como es más respetado noble. Aunque Jean Valjean es un ex presidiaria cabe imaginarse que su delito tal vez sea imperdonable pero por el contrario es muestra de una justicia corrupta, de leyes formuladas para discriminar al ciudadano común, volviendo a lo ya dicho, una justicia miserable que condeno a un hombre hambriento a veinte años de cárcel y trabajos inhumanos por haber robado un pan, el peso de esta condena por ese insignificante delito es el comienzo de una narración de injusticias a la que se ven sometidos los más pobres, los sectores más bajos de la sociedad, lo que Marx y Engels llamarían denominarían como Proletariado y muchos de los personas serían tan degradados por las injustica de la policía que llegarían al lumpenproletatiado es cual se denomina como "El producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad"

Aunque las revoluciones burguesas trajeron la liberación del pesado tugo de la monarquía y la consolidación de los derechos humanos, cabe describir nuestra sociedad moderna como una sociedad "que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal y no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas" Esta misma descripción nace de la revolución industrial donde ya no había vasallos y súbditos pero si trabajares sometidos a jornadas de dieciocho horas de trabajo, ni los niños escapaban de la explotación forzados a trabajar doce horas, éstas misma personas llegaron a ser denominados como aquellos que no conocía la luz del día por estar en las minas de carbón trabajando para el mundo capitalista que no los veía como humanos si no como obreros sin alma, generadores de capital. "En la misma proporción en que se desarrolla la burguesía, es decir, el capital, desarrollase también el proletariado, la clase de los obreros modernos, que no viven sino a condición de encontrar trabajo, y lo encuentran únicamente mientras su trabajo acrecienta el capital. Estos obreros, obligados a venderse al detalle, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio, sujeta, por tanto, a todas las vicisitudes de la competencia, a todas las fluctuaciones del mercado".


Retornando a la novela, vemos como Jean Valjean logra ser ese ser que el obispo vislumbró y compró con los candelabros de plata, se convierte en el respetado y amado alcalde de un pequeño poblado, da cobijo y trabajo a los más pobres y ayuda a aquel que más lo necesita, junto con la redención de Jean Valjean vemos las injusticias más severas a una madre que no puede hacerse cargo de su hija y la deja al cuidado de una familia dueña de una posada con la esperanza de que crezca alejada de la discriminación y el dolor pero lamentablemente la pequeña niña es discriminada por la familia y forzada a trabajar para ellos y sus hijas, mientras que la madre trabaja incansablemente para enviarles el dinero para su manutención. Tanto la niña como la madre son discriminadas, la pequeña es tratada como un animal, se le niega ser una niña, el solo hecho de jugar lo tiene prohibido, es una niña sin padres a diferencia de las hijas de los dueños de la posada a las que si se les permite tener una infancia digna, y la madre es descubierta por la supervisora de la fábrica donde trabaja y discriminada por ser madre soltera, por no hacerse casado y conformado una familia, su delito fue haber dado a luz sin un esposo, desempleado y con la presión de enviarle dinero a su hija, recurre a la prostitución y comienza a ser parte del lumpenproletatiado, repudiado por todos y solo valorado como un objeto sexual por los borrachos. Cae gravemente enferma y su único anhelo es volver a ver a su pequeña hija pero es injustamente juzgada por la policía y muere. En esta instancia del relato Jean Valjean huye de la policía que descubre que el respetado alcalde es un ex presidiario, va en busca de la niña y se refugian en París donde la pequeña que fue tratado como un animal es educada en un convento de clausura y se convierte en una hermosa joven. El pasado de Jean Valjean es un fantasma que lo persigue hasta su muerte, la discriminación por ser un ex presidiario no le permite nunca vivir en paz, la igualdad es un derecho al que los más pobres no pueden acceder.


Ahora me centraré en nuestra sociedad moderna y en los posibles Jean Valjean que pueden existir: el mismo ex presidiario aun sigue siendo visto como un ser incapaz de reformarse, discriminado y apartado por aquellos que se denominan los justos y respetados que si siguen las reglas y respetan el orden, en innumerables ocasiones aquel que lleva en su pasado judicial una pena de cárcel es vulnerable a exclusión, se le niega el empleo, la posibilidad de rentar una vivienda, el acceder a un crédito, viajar a otra ciudad y a otro país y arrasado por las habladurías y la opinión pública. Después encontraríamos a las mujeres de la calle, las prostitutas, aquellas que venden su cuerpo para poder obtener un ingreso, repudiadas por todos pero apetecidas en lo clandestino, personas a las que también la sociedad intenta alejar de su entorno, vista y tratadas como menos. Después encontraríamos otras minorías que también han sufrido la discriminación en nuestra sociedad moderna, sociedad que ha sido incapaz de ver al otro como igual y tratado como menos, condenados como si fuesen seres sin alma y dignidad. Entre ese grupo están, los homosexuales y las lesbianas que como único delito tienen su orientación sexual diferente a la de la sociedad en general, los indígenas a los que se despojaron de sus tierras, a las personas de color, los inmigrantes de países tercermundistas, los que nacieron con deformaciones, los niños especiales con síndromes, los travestis y todo aquel que simplemente sea diferente y no concuerde con los parámetros normales de ser tanto física como mentalmente y no siga los parámetros y reglas preestablecidas.


Pero más allá de las minorías que se ven sometidas a discriminación nuestra sociedad "se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado." Y en esta instancia ya no importa aquel que es diferente sino aquel que tiene el poder económico el que no, el que tiene poder adquisitivo tiene un puesto y un nombre en la sociedad, el que solo trabaja y su sueldo no alcanza sino para el diario vivir no es más que alguien más del montón y "Una vez que ha sufrido la explotación del fabricante y ha recibido su salario en metálico, se convierte en víctima de otros elementos de la burguesía: el casero, el tendero, el prestamista, etc."


La discriminación en nuestra sociedad moderna está marcada por el capital y se reduce a una simple condición, aquel que tiene el poder adquisitivo accede a lo mejor, tiene prioridad en todo, vale más que aquel tiene poco y del que no tiene nada. El capitalista es admirado y respetado mientras que el proletariado que hace posible la figura del capitalista es menospreciado, discriminado y privado hasta de las necesidades básicas para vivir.

 

Notas:

1. MARX, Carlos. ENGELS, Federico. MANIFIESTO COMUNISTA. Edición electrónica - Buenos Aires 2004

2. MARX, Carlos. ENGELS, Federico. MANIFIESTO COMUNISTA. Edición electrónica - Buenos Aires 2004

3. MARX, Carlos. ENGELS, Federico. MANIFIESTO COMUNISTA. Edición electrónica - Buenos Aires 2004

4.MARX, Carlos. ENGELS, Federico. MANIFIESTO COMUNISTA. Edición electrónica - Buenos Aires 2004

Bibliografía:

1. MARX, Carlos. ENGELS, Federico. MANIFIESTO COMUNISTA. Edición electrónica - Buenos Aires 2004


2. VÍCTOR HUGO. Los Miserables. Versión disponible en Internet vía: es.geocities.com